Mujeres que Aman Montañas es una campaña en la que Mujeres Fecamon nos hablan de su pasión en una serie de mini-entrevistas. Se visibilizan voces de mujeres que han convertido la montaña en su espacio de libertad, crecimiento y transformación. El objetivo es simple, pero poderoso: inspirar a otras personas que puedan descubrir en estas historias el eco de su propia pasión.

Manuela Quercioli

Barranquismo, Alpinismo, Escalada, Senderismo, Marcha Nórdica
B.H.Canarias Climb y Montaña Para Todos

Soy

Soy Manuela Quercioli, una guía de montaña de origen italiano que ha tenido la suerte de ser adoptada en Canarias y estoy muy agradecida por eso. Mis compañeros montañeros me llaman “la cabrita loca de Teno”, donde suelo trabajar más bien en el barranco de Masca. Pero trabajo también por el parque rural de Anaga, el Parque Nacional del Teide y los demás espacios naturales, entre los senderos y los barrancos de la isla.

En mi “segunda vida tinerfeña” logré sacarme la titulación de Técnica Deportiva en Barrancos y Media Montaña y ahora tengo mi propia empresa con sede en Tenerife, aunque me muevo por todas las islas Canarias, península e Italia y también Francia. Hace poco, gracias a FECAMON, tuve la oportunidad de añadir a mi curriculum la Marcha Nórdica y sacarme el curso de arbitraje por carreras de montaña; la verdad es que me apasiona mucho la montaña y todos los deportes para disfrutar de ella.

Cuándo y cómo me aficioné a la montaña

La pasión por la montaña me la transmitió mi padre (D.E.P.). Ex alpino, amante de la montaña y gran buscador de setas por los Apeninos. Recuerdo como me llevaba a las 5 de la mañana al monte para buscar setas y como me las dejaba encontrar debajo de los helechos, entre castaños y más árboles que con 4 años me parecían enormes. Después, gracias a mi hermano, entré en los Scouts y allí aprendí las leyes de la supervivencia en los montes pero siempre con gran respeto hacia ellos y a compañeros y compañeras. Disfrutar de la naturaleza, acampar y aprender a orientarse de manera sencilla. Y gracias a la maravillosa naturaleza, entre montañas/volcanes y barrancos que hay en Tenerife, con sus espacios naturales protegidos únicos, he podido retomar esta gran pasión, primero con el club B.H. Canarias Climb, después con la Asociación Montaña para Todos (donde hice los cursos de piloto de Silla Joelette) y finalmente sacándome las varias titulaciones de Guía/Técnica Deportiva.

Qué significa para mí la montaña

Libertad, pasión y respeto; encontrarme con mi misma, desafíos y paz/tranquilidad a la misma vez. Un crecimiento continuo.

Momento memorable en la montaña

Tengo tantos momentos memorables grabados en mi alma entre las montañas de España, Italia, Suiza, Francia y Perú que es muy complicado elegir uno. Pero, en calidad de guía, siempre recuerdo con mucho cariño, la primera vez que subí al Teide con clientes. Caminata nocturna por el sendero de Montaña Blanca con parada rápida al refugio (en aquel entonces estaba cerrado por obras), otra parada en la Rambleta/base superior del teleférico y desde allí el último empujón al Pico, llegando al amanecer, después de 6 horas de ascenso continuo.

Todo el estrés de la preparación y responsabilidad de la ruta, la gestión del mal de altura de algunos de los participantes, el viento fuerte y gélido en los últimos escalones para llegar al cráter; todo eso fue totalmente recompensado viendo las caritas de plena felicidad y satisfacción de la gente contemplando la salida del sol en el horizonte a 3.715 metros, en el medio del Océano Atlántico.

Lo que la montaña me ha enseñado

A ponerme en mi sitio.

Un consejo clave para principiantes

Nunca es demasiado tarde para aprender a disfrutar de la montaña, pero es esencial formarse y hacer las cosas con seguridad y respeto. Y seguir palante siempre: si persigues tus deseos la montaña te dará grandes recompensas y podrás sentirte más vivo que nunca. Sentir de verdad, con todos los sentidos.

Algo más que quieras compartir

Antes de llegar a Canarias, nunca había experimentado un descenso de barranco y quiero agradecer a las personas que me han impulsado y enseñado este deporte, donde la aventura y la adrenalina se juntan de manera tan bonita. La práctica del barranquismo me ha permitido ampliar y enriquecer mi visión de la montaña, desarrollando competencias para progresar con seguridad en distintas disciplinas como vía ferrata, escalada y coastering.