Mujeres que Aman Montañas es una campaña en la que Mujeres Fecamon nos hablan de su pasión en una serie de mini-entrevistas. Se visibilizan voces de mujeres que han convertido la montaña en su espacio de libertad, crecimiento y transformación. El objetivo es simple, pero poderoso: inspirar a otras personas que puedan descubrir en estas historias el eco de su propia pasión.

Zeneida Morales Santana

Senderismo y Carreras por montaña
C.D. Forward Team

Soy

Mi nombre es Zenaida, tengo 39 años y tengo familia numerosa. Soy Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos y, desde pequeña, el deporte ha formado parte de mi vida, aunque en un inicio nada tenía que ver con la montaña: practicaba gimnasia rítmica y ballet, ya que siempre he sentido una gran conexión con las artes. Con la familia y amigos aprovechaba cualquier ocasión para hacer senderismo, pero no fue hasta la edad adulta cuando empecé a correr en asfalto, durante mi etapa en Barcelona. El salto a la montaña no llegó de forma natural: hizo falta un diagnóstico para que sintiera que realmente la necesitaba. Desde 2020 practico de forma más regular el senderismo y las carreras por montaña, que hoy forman una parte esencial de mi vida.

Cuándo y cómo me aficioné a la montaña

Mi relación con la montaña comenzó de forma más constante en 2020, aunque el camino hasta llegar ahí no fue fácil. Todo se remonta a la San Silvestre de 2013. Mientras corría, empecé a ver borroso y, en los días posteriores, la situación empeoró. Tuve que dejar de correr por problemas visuales: pasé meses viendo doble y, un año y medio después, tras haber sido madre, me diagnosticaron Esclerosis Múltiple. Mi vida se detuvo. Pensé que no volvería a correr nunca más. En Barcelona corría por asfalto, pero el miedo a revivir aquella experiencia me paralizaba. Todo cambió en 2020. Mi pareja de entonces (hoy mi marido) me animó, poco a poco, a dar pequeños pasos en un entorno donde sabía que me sentiría más segura y libre: la montaña. Con niebla, barro o lluvia, esos primeros pasos se fueron transformando en km, y los km en planes cada fin de semana. Así, casi sin darme cuenta, la montaña se convirtió en parte de mí.

Qué significa para mí la montaña

La montaña ha sido mi refugio y, en cierto modo, mi salvación. Me ha acompañado en momentos muy difíciles, pero también en mis mayores avances. Me ha visto caer, hacerme heridas, y también recuperar sensaciones que creía perdidas, como volver a sentir la mano tras algún brote. Me ha visto llorar y me ha ayudado a desahogarme. Durante todos estos años ha sido, sin duda, mi terapia. La inmensidad, la libertad… todo lo que se siente allí arriba es difícil de explicar. Estos días he pensado que quizá la montaña sea mi particular manera de tocar algo tan grande como lo que representa ver a una mujer acercarse a la luna, como hemos visto con Artemis II. Es mi forma de sentir que no hay límites.

Momento memorable en la montaña

El 30 de septiembre de 2023 viví uno de los momentos más importantes de mi vida: mi primera maratón de montaña, la Ultrapirineu. Fue, sin duda, el reto más exigente al que me he enfrentado. Detrás hubo un año intenso de preparación y, si me hubiera mirado en 2014, jamás habría imaginado que sería capaz de algo así. Mi marido, con mucha más experiencia en sus piernas, me animó a correrla juntos. Cruzamos la meta casi al mismo tiempo… casi, porque insistió en que entrara yo primero. No entendía por qué, hasta que, al llegar, Depa se acercó a entrevistarme (algo que me imponía muchísimo). Al darme la vuelta… él estaba allí y me pidió matrimonio. A día de hoy, todavía se me pone la piel de gallina al recordarlo. Fue, sin duda, uno de los momentos más mágicos de mi vida.

Lo que la montaña me ha enseñado

A relativizar los problemas. A tener paciencia, a escuchar mi cuerpo y a aceptar que no todos los días son iguales, y no pasa nada. Después de lo que he vivido con la enfermedad, la montaña me ha dado perspectiva. Problemas que antes me parecían enormes hoy los veo de otra manera. Cuando estás en medio de la naturaleza, enfrentándote a ti misma, entiendes qué es realmente importante. También me ha enseñado a confiar, a perder el miedo poco a poco y a celebrar cada pequeño logro. Porque, al final, no se trata solo de llegar a la meta, sino de todo lo que aprendes en el camino.

Un consejo clave para principiantes

Planifica bien cada salida. Infórmate del recorrido, de la meteo y de tus propias capacidades. Siempre que puedas, empieza acompañado de alguien con experiencia en montaña y evita confiarte, porque el entorno puede cambiar muy rápido. Lleva siempre lo básico: agua, algo de comida y batería suficiente en el móvil. Pero, por encima de todo, no olvides lo más importante: disfruta. Disfruta de la naturaleza, del silencio, del momento… es una experiencia que merece vivirse con calma y consciencia.

Alguna otra cosa que quieras añadir

Me gustaría destacar la importancia de cuidar nuestras montañas. Es una responsabilidad que tenemos como sociedad, no solo por nosotros, sino por las generaciones futuras. Respetar el entorno es fundamental: utilizar los senderos existentes, no dejar rastro y ser conscientes del impacto que generamos. Y, sobre todo, transmitir esos valores. Si conseguimos que más personas conozcan, respeten y amen la montaña, estaremos contribuyendo a que nuestro patrimonio natural siga siendo un lugar de refugio, de aprendizaje y de libertad para todos/as.